El fenómeno de la Dispersión Rayleigh



Para entender este fenómeno físico debemos tener presente que la base se centra en la luz y la longitud de onda. Estos elementos definen la base teórica de la “Dispersión Rayleigh”.

Primero debemos tener claro qué es la luz. La luz es una forma de energía, la cual viaja mediante física electromagnética compuesta por infinidad de diferentes longitudes de onda. Cada longitud de onda representa una intensidad de luz, desde el rojo (la máxima longitud de onda) hasta la violeta (la más corta longitud de onda). Cuando la luz atraviesa medios con partículas o moléculas suspendidas (como podría ser la atmósfera terrestre) la luz queda absorbida y emitida en diferentes direcciones (efecto prisma). Debemos tener presente que la luz puede viajar hasta en el vacío (viaja en línea recta), medio en el cual su color e intensidad no varía y se ve blanca y brillante, pero cuando atraviesa una superficie con diferentes moléculas, la luz pasa por un proceso denominado de dispersión.

La “Dispersión Rayleigh” es un fenómeno físico relacionado con la absorción y dispersión de la luz.

Este proceso de dispersión se puede explicar siguiendo lo definido hasta ahora: la luz llega hasta una molécula, quedando absorbida y dispersada en otra dirección e intensidad, variando la longitud de onda, y por tanto el color. Este fenómeno es conocido como “Dispersión Rayleigh”, en honor al físico inglés ganador de un premio Nobel, Lord John Strutt Rayleigh, que entorno a 1870 descubrió este efecto lumínico.

De esta manera, la “Dispersión Rayleigh” define y da respuesta a diferentes fenómenos lumínicos, siendo el más importante el color del cielo. Las ondas de luz que llegan del Sol y atravesar la atmósfera son absorbidas por las moléculas suspendidas, acto seguido son dispersadas en longitudes de onda mucho más cortas, en especial en azul celeste. Al bajar el Sol hacía el horizonte, la luz debe atravesar más elementos en suspensión y la dispersión se acentúa, ampliando la longitud de onda y por ende el color de la luz, pasando a colores asociados a esa longitud más larga (amarillo, naranja o rojo).

El color azul celeste del cielo se debe al fenómeno conocido como “Dispersión Rayleigh”.


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